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lunes, 22 de febrero de 2016

CUIDADOS DE TU MASCOTA: Como bañar a un gato


A pesar de que los gatos se asean a sí mismos o entre sí con la lengua, esto no quita la necesidad de darles un baño verdadero de vez en cuando, especialmente cuando sientan que el aroma que exudan es particularmente intenso. Recuerden que los gatos no son tan amigos del agua como imaginarían y que una vez que se los acostumbre se resignarán con más calma al procedimiento (a la gran mayoría nunca llegará a gustarles del todo). Lo más conveniente es empezar a una edad temprana para darle un sentido de continuidad al procedimiento y hacer que el animal lo acepte como parte de su existencia.
La regularidad es algo muy variable pero deberían consultar a su veterinario para que les recomiende un mínimo de tiempo entre baños y también examinar ustedes el tiempo que le tarda ensuciarse de nuevo ya que eso variará con el nivel de actividad de cada gato. No olviden también que el metabolismo, el pelaje y otros factores influyen en el olor que el gato despedirá y que muchas veces el gato puede estar sucio sin despedir un mal olor demasiado fuerte.
El promedio el baño debe durar unos 30 minutos y la dificultad irá disminuyendo a medida que el animal se acostumbre al agua. Pueden usar una de las piletas del baño o la cocina como bañera improvisada que será ideal para tener controlado al gato por su espacio reducido. También pueden usar un espacio abierto y una manguera o una bañera completa, pero estas opciones requieren que el gato este más acostumbrado a bañarse.

Bañar a un gato es mucho más fácil de lo que parece

Los materiales que necesitarán son los siguientes: dos toallas gruesas, shampoo para gatos, acondicionador (para gatos de pelo largo), una esponja limpia y dos vasos o copas grandes.
Primero pongan una alfombra de baño de goma en el fondo de la pileta para que el gato no se resbale y tenga donde apoyarse. Luego dejen salir alrededor de diez o quince centímetros de agua en la pileta hasta que alcance la barriga del gato. Prueben el agua con la piel de su muñeca de la misma forma que probarían la leche de un bebé. El agua deberíar estar templada, ni caliente ni fría.
Pongan una cantidad razonable del shampoo para gatos en un vaso de agua caliente y mézclenlo bien. Esto evitará que el shampoo este demasiado frío cuando toque la piel del gato. Tomen a su gato y póngalo de manera gentil pero rápida en el agua, calmándolo todo el tiempo. Si cuentan con la ayuda de otra persona eso será mejor pero no es imprescindible.
Denle unos minutos para relajarse y acostumbrarse a la nueva situación, mientras le hablan y lo acarician para mantenerlo calmado. Luego hagan salir agua caliente de la canilla y prueben la temperatura para asegurarse que esta agradable sin dejar que caiga sobre el gato. Balancéenla con agua fría hasta obtener una temperatura tibia y comiencen a bañar al gato, mojando su cuerpo y teniendo cuidado de no salpicar su cara.
Cuando esté bien mojada viertan el shampoo diluido sobre todo su cuerpo, teniendo cuidado de mantenerse alejados de la cabeza. Masajeen el shampoo gentilmente en su piel por varios minutos, ahora es su chance de darle un masaje de cuerpo completo. Incluso podrían descubrir que lo disfruta.

Enjuaguen bien, usando agua a temperatura corporal y moviendo al gato para que el chorro de agua vaya limpiando progresivamente su cuerpo con un movimiento similar al de una brocha de pintura.  Si quieren también pueden usar su mano libre para pasarle agua por la zona del estómago muy suavemente.

Luego acaricien al gato con varios movimientos largos de su mano para eliminar el exceso de agua y restos de jabón de su pelaje.  Repitan los pasos 11 y 12 hasta que todo rastro de jabón haya desaparecido. Este es el paso más importante ya que residuos de jabón pueden secar la piel del gato dejándolo vulnerable a zarpullidos e infecciones.
Con una esponja limpia y húmeda froten la parte trasera de su cabeza y su mentón, teniendo cuidado de vitar sus ojos, orejas y boca. Usando una toalla de baño grande, saquen al gato de la pileta y séquenlo, usando la toalla par absorber toda el agua que sea posible. Luego repitan este paso usando otra toalla limpia y finalmente dejen al gato solo para que pueda secarse por sí mismo. Si dejan la toalla en el piso es muy probable que se frote contra ella.
Si su gato no tolera el chorro de la canilla, usen una taza medidora grande para mojarlo, teniendo cuidado de no salpicar. Si su gato se los permite, pueden usar una secadora de pelo en sus velocidades más bajas para acelerar el proceso de secado. Esto es particularmente útil con gatos de pelo largo, a los que no deben peinar hasta que estén completamente secos.

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